"Y que de mi no quede más que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido" (A.P.)
domingo, 26 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Woddy Allen y el amor
I thought of that old joke I know... this guy goes to a psychiatrist and says: "Doc, uh, my brother's crazy; he thinks he's a chicken." And the doctor says: "Well, why don't you turn him in?". The guy says: "I would, but I need the eggs."
viernes, 10 de mayo de 2013
Regalo para E.
De rompebolas nomás, te dejo este poema que tengo relacionado con vos desde hace mucho... y cuando digo mucho es mucho jajaja, me gusta lo de camarada. Es una palabra linda, te quiero! y suerte suerte suerte!
Claro que sos mi camarada
porque sos más, siempre sos más.
Hay la ruta en común, el horizonte
dibujado con lápiz de esperanza,
hay la amargura del fracaso
a la hora en que los hornos no se encienden
y hay que palear de nuevo el carbón del mañana.
Claro que sos mi camarada
porque sos la que dice no, te equivocaste,
o dice sí, está bien, vayamos.
Y porque en vos se siente que esa palabra es una
lenta, feliz, necesaria palabra:
hay cama en camarada,
y en camarada hay rada,
tu perfume en mis brazos,
tu barca anclada al lado de la mía.
Todos elogian mis ojos,
nadie elogia mi voz.
Pero los ojos son pasivos
observan, aceptan.
Nadie elogia mi voz.
El un día lo hizo
y fue lo más hermoso que alguien me dijo alguna vez.
El, cuya voz parece venir de otro mundo,
elogió la mía,
que ironía.
Hoy necesito su abrazo
que contenga esta pena
y me sostenga en esta noche de pirañas y lobos,
de miedo
pero el cariño nunca va a llegar a sus brazos
apenas entra en sus palabras
y roza su sexo.
(No lo culpo, ya lo dije antes:
él es el hombre que no vino a quedarse, sino a cambiarme)
nadie elogia mi voz.
Pero los ojos son pasivos
observan, aceptan.
Nadie elogia mi voz.
El un día lo hizo
y fue lo más hermoso que alguien me dijo alguna vez.
El, cuya voz parece venir de otro mundo,
elogió la mía,
que ironía.
Hoy necesito su abrazo
que contenga esta pena
y me sostenga en esta noche de pirañas y lobos,
de miedo
pero el cariño nunca va a llegar a sus brazos
apenas entra en sus palabras
y roza su sexo.
(No lo culpo, ya lo dije antes:
él es el hombre que no vino a quedarse, sino a cambiarme)
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