"¿Por qué no querés fajitas de carne? ¿No te gustan?"
Me contestaste que si te gustan pero que
no querías ahora, "no todo lo que me gusta lo quiero todo el tiempo". Silencio, entendimos que estábamos hablando de otra cosa. Luego corregiste "en realidad sí, lo que me gusta lo quiero todo el
tiempo, pero trato de no... sino termino sintiéndome débil". Te hice un
chiste acerca de la posibilidad de que vengas a terapia conmigo, pero quizás tendría
que haberte dicho: "A mí la gente fuerte no me interesa, me hace sentir
que estoy en inferioridad de condiciones". Y eso no es una pareja.