te extraño hasta los huesos
porque llegan más profundo que el corazón y son menos naif
y si cierro los ojos y siento, es ahí donde me duele tu ausencia
pero el punto es que te extraño hasta en los sueños.
acaricio mi piel. hace mucho que nadie lo hace
no importa, no lo necesito, pero lo deseo
besar. tocar. mirar. abrazar. acariciar-me.
no se si me amo, pero gusto de mí profundamente.
que ganas de abrazarte la puta madre
que ganas de dormir juntos, solo eso.
acompañarnos en la noche: es una metáfora, ¿entendés?
porque para ir a la fiesta, para flashear en las luces, ya hay mucha gente,
y ni importa quién está al lado
pero ¿a donde escondernos cuando en el silencio salen de cacería todos nuestros monstruos de antaño?
en una mirada llena de tierra, de aquí, de a-horas. el amor es, entonces, seguridad. piso firme. abrazo fuerte. palabra justa, de justicia.
quería iluminarme con nuestro encuentro, no al revés. yo venía de la oscuridad, hice un giro 360° y volví. qué pasó en el medio? tiempo, sexo. no sé, y terminó por hartarme tanta infelicidad.
si no me viste es porque no querías ver, si no te dije nada es porque especulaba con mi miedo.
todos estamos de acuerdo en que la situación era una verga floja estéril maloliente (perdón, ya conocés mi escatología), lo sé, por eso terminamos. pero te extraño hasta los huesos. ¿qué puedo hacer ahora con estas ganas de darte amor?