lunes, 22 de marzo de 2010

Intento romper estructuras de pensamiento creyendo firmemente en las leyes que los contienen. Entonces, ¿de que revolución estamos hablando? Estoy metida en el sistema hasta las pelotas. La culpa llena el espacio donde se suponía iba a haber libertad. Lo importante, lo que alimenta el alma, está oculto. Los dogmas se exhiben como una verdad indiscutible. Yo no quiero hacer daño a nadie, solo busco verdades alternativas, ¿o a caso vivir no es descubrir posibilidades?

Nada hay de diferente entre un fanático religioso y yo. Mi Dios es la mirada ajena, a quien rindo cuentas de manera compulsiva.

Hoy me siento capaz de morir de impotencia.

1 comentario:

Garat dijo...

Hablando de esto y aquello, tengo un par de secretos para alimentar el alma.
En esa búsqueda, mi vieja amiga, nosotros somos compañeros.

Adios!

p.d. Shhhh...