Cuando pienso en esta palabra se me figura la opción de facebook. ¿Y qué hago con la sed de compañía? "Me gusta este poema, quiero compartirlo", pero no en un soliloquio cibernético, sino con alguien que lo reciba. Al final solo soy un montón de huesos encorvados frente a una pantalla conectada a un tomacorrientes que deja de funcionar cuando llueve. La lluvia siempre me fascinó, me hace acordar a la vida.
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