"Y que de mi no quede más que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido" (A.P.)
jueves, 6 de septiembre de 2012
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando, cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor. (...) J. Manrique.
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